
Torrejón de Ardoz · Madrid
Su asunto, contado
tal y como es
Despacho de derecho civil. Antes de decidir nada sabrá qué tiene delante, qué se puede hacer y cuánto va a costarle.
El planteamiento
Nadie viene a un despacho porque le apetezca
Acudir al despacho de un abogado se parece bastante a la visita al dentista: lo que menos se siente es tranquilidad. Pesan las dos mismas inquietudes, el dolor que uno presume que va a sufrir y el dinero que se le va a ir en el camino.
Aun así hay que hacer frente al problema. Esconder la cabeza ha de descartarse.
El objetivo de este despacho es minimizar esas dos causas de intranquilidad: exponerle objetivamente la realidad de su problema y la estrategia para afrontarlo, y plantearle un presupuesto adaptado a su situación.

Lo que puede esperar
Tres cosas, y en este orden
01
La realidad de su asunto
Lo primero es saber qué hay delante: qué se le reclama o qué puede reclamar usted, con qué se cuenta y qué cabe esperar razonablemente. Expuesto objetivamente, sin adornos.
02
La estrategia para afrontarlo
Sabido eso, qué se puede hacer, en qué orden y con qué consecuencias. Una cosa es el derecho que le asiste y otra el camino para hacerlo valer.
03
Un presupuesto a su medida
Lo que va a costarle, planteado en función de su situación. El dinero es la mitad de la intranquilidad con la que se entra por la puerta; se habla de él desde el principio.
Especialidades
Cuatro especialidades
La realidad de la sociedad en que vivimos lleva a relacionarse con multitud de personas, tanto físicas como jurídicas, y también con la administración. Cada área requiere una especialización que en este despacho se proporciona y se complementa mediante colaboraciones con otros profesionales.
Derecho civil
Las relaciones privadas, personales y comerciales, con el entorno quedan bajo el manto del derecho civil. En el despacho se agrupan en cinco áreas: familia, sucesiones, contratos y reclamaciones, propiedad, y daños y responsabilidad civil.
- Derecho mercantil
- Derecho penal
- Derecho administrativo
Si su asunto entra en alguna de estas tres, llame o escriba al despacho y se le dirá con franqueza qué se puede hacer.
Si necesita asesoramiento, no lo deje correr
Cuente su asunto por teléfono o por escrito. Lo primero, y lo que más tranquiliza, es saber exactamente qué tiene delante.